La saturación informativa a la que nos vemos sometidos en torno al cambio climático y al
consumo de agua ha convertido al césped en un supuesto devorador insaciable de recursos
hídricos y en el origen de todos los males medioambientales de nuestro país.
Esta intoxicación ha llevado a los usuarios a adoptar medidas cuestionables, como el
consumo creciente de césped artificial en jardinería, que hoy se ofrece en casi
cualquier establecimiento especializado, en diferentes calidades y formatos.
A través de esta información pretendemos dar nuestra visión del problema, desarrollando
las supuestas ventajas más comunes que identifican al césped artificial como una
alternativa más adecuada.
1. ¿Es ecológico el césped artificial?
Calificar de ecológico a un derivado directo del petróleo es poco menos que un
sarcasmo. Su producción exige el consumo de hidrocarburos fósiles y una emisión neta
de CO₂. El césped natural, al contrario, consume CO₂ y produce oxígeno durante todo su
ciclo de vida, desde su fase de crecimiento y producción hasta su disfrute en el
jardín.
Además, una vez cumplido su ciclo de vida, el césped artificial se convierte en un
residuo altamente contaminante cuya eliminación resulta problemática. En los campos
deportivos es necesario dotarlo de peso con un relleno, fabricado en muchos casos con
caucho reciclado, cuya eliminación es aún más problemática.
2. ¿Requiere mantenimiento?
Césped artificial
- Limpieza cuidadosa: eliminar restos de comida o bebida, deposiciones de animales, etc.
- Reparar las zonas dañadas por el tránsito, enganchones con el mobiliario del jardín o una defectuosa colocación de la lámina.
- Riego en céspedes deportivos: para que sea jugable y los jugadores no sufran quemaduras epidérmicas, es necesario regarlo antes de los partidos.
- Recebo con material de relleno (céspedes deportivos), normalmente caucho microgranulado de neumáticos reciclados, que puede ser tóxico.
Césped natural
- Los restos orgánicos se descomponen por los microorganismos del suelo.
- Se regenera por la propia capacidad de reproducción vegetativa de las plantas; si hace falta, una sencilla resiembra o tepeado devuelve un césped hermoso y tupido.
- No es necesario regarlo antes de la práctica deportiva si no se desea mojado o húmedo.
- En cualquier caso, nunca es tóxico.
3. ¿Es limitada su duración?
El césped artificial es un producto sintético que está a la intemperie. Los productos
de alta calidad usados en espacios deportivos, colocados por profesionales de alto
nivel y con mantenimiento diario, pueden durar un máximo de 7–8 años. El utilizado en
jardinería evidencia un deterioro grave de su aspecto a los 2–3 años de su
instalación.
Sin embargo, un césped natural con un mantenimiento adecuado es eterno.
4. ¿Realmente es inocuo?
El caucho procedente de neumáticos reciclados que se usa como relleno en céspedes
artificiales deportivos es un producto malsano que, con altas temperaturas, produce un
olor desagradable. Contiene metales pesados como aluminio, cadmio, cromo, cobre,
hierro, magnesio, molibdeno, selenio, azufre y zinc. En Estados Unidos hay compañías
que ofrecen césped artificial «libre de plomo», lo que evidencia que hay productos de
este tipo que contienen dicho metal pesado.
Césped artificial
- Los productos sintéticos pueden provocar reacciones alérgicas en contacto con la piel.
- Las caídas sobre césped artificial pueden provocar quemaduras cutáneas graves.
- Expuesto al sol en verano puede alcanzar los 60 °C; un riego lo baja momentáneamente a 35 °C, pero en 10 minutos vuelve a superar los 55 °C. Concentra el calor y hace el jardín inutilizable hasta bien entrada la noche.
- La frecuencia de lesiones deportivas graves (ligamentos cruzados, metatarso, falanges…) es mucho más alta que sobre césped natural.
Césped natural
- Al tratarse de una planta, no hay contacto con ningún material sintético: todo es natural.
- Caerse o revolcarse en un césped natural es un placer.
- En las mismas condiciones nunca supera los 26 °C, y además proporciona frescura y bienestar.
- Su superficie flexible amortigua giros bruscos y estiramientos violentos: ningún club de alto nivel admite que sus fichajes compitan sobre césped artificial.
5. ¿Proporciona prestaciones similares?
Esta es la cuestión más fácil de responder. Quien decide tener una casa con jardín
desea un contacto próximo y directo con la naturaleza: pasear descalzo por el césped
sintiendo el frescor y la caricia de la hierba. El césped natural, junto con el resto
de elementos vegetales del jardín, compone un universo de sensaciones que proporciona
satisfacción y bienestar; decantarse por el artificial es la antítesis de esta
filosofía.
Cuidar el jardín es, además, una estimulante actividad física y psíquica, y el
mantenimiento que exige el césped de un jardín particular medio es mínimo: cualquier
propietario puede atestiguarlo.